Su belleza, audacia y osadía, hacen que todo le salga bien. Es la mujer del momento. Con el Rey Midas de aliado, brilla en todas sus facetas. Adorarla es poco.

El presente de Guillermina Valdes se termina de entender viendo su obra “Sexo con extraños”, y es ahí cuando todas las habladurías periféricas a su existencia caen por falta de argumentos. Entonces uno no tiene más que aplaudirla y admirarla. Porque ella no pateó el tablero, lo destrozó. Sabiendo que lo mejor estaba por llegar. Aumentó su familia con la llegada de su hijo Lorenzo, lanzó su propia marca de zapatos “Valdez” y debutó en las tablas, nada menos que en el teatro Metropolitan, en plena Avenida Corrientes de la Ciudad de Buenos Aires. Revista Random charló en exclusiva con la mujer del momento, sin duda, una de las más bellas y valientes del país.

“El prejuicio que a mí me detenía a aceptar la propuesta de Gastón (Soffritti) y Diego (Corán Oria), productores de ‘Sexo con extraños’, era el mismo que la gente tenía conmigo. Digo la gente como puedo decir el medio, la verdad es que a esta altura se me desdibuja un poco todo, porque es muy fuerte la presencia de la gente en las redes sociales o de los periodistas en los medios. Todo tiene tanto impacto y masividad, que a veces a una, tomar decisiones, la paraliza”, admite.


-Es loco a lo que se llegó, que una persona a la hora de decidir sobre su vida, piense en los medios y en gente que no conoce…

-Pero es así. Es la vida de una (se pone seria). Hoy por hoy, no tengo guardia periodística y tengo un poco más de libertad, pero cuando me separé o tuve diversos problemas, no me daban ganas de salir ni de hacer nada. No porque sea muy cuidadosa de mi imagen, pero a veces no estás de ánimo para salir y que te saquen mil fotos con el pelo así nomás (se despeina con las manos), ojeras o vestida de entrecasa (risas). Menos que te persigan y te pregunten mil veces cosas que a vos te duelen o te molestan. Sí, puedo tener la mala suerte de ir a un lugar y encontrarme con una cámara, pero bueno, es inevitable y son las reglas del juego. Hay que aceptarlas.

-Pero aceptaste…

-Sí, claro. Cuando conocí a mi personaje de Olivia Lake, no lo dudé. Leí el libro en dos días y les dije que sí. Ahora me pasa mucho que la gente se sorprende y me dice: “Bien vos, eh!?” (se ríe). Creo que la mayoría viene a ver cómo me pego un palo en el escenario o como me olvido la letra. Está bien, no tenían referencias mías, pero estudié muchos años actuación, el modelaje tiene mucho de actuación, pero está buenísimo que me pase. Me gusta. Es un desafío diarioque está saliendo bien.

Foto: Sol Abadi Agradecimientos: Morena López/Gastón Stati
Foto: Sol Abadi
Agradecimientos: Morena López/Gastón Stati

-Si alguien se toma el trabajo de indagar en vos, se da cuenta que estudiaste seis años con Julio Chávez.

-Sí, pero no te voy a negar que tener un protagónico no me paralizó por momentos. Sí, me resultó fácil el recorrido escénico porque era el ámbito que yo conocía de mis clases, en las puestas que hacíamos con público cerrado. Diferente hubiese sido la televisión. Como que me sentía respaldaba y cuidada. Todo un mundo que no me era ajeno.

-Te soy sincero, a mí “Sexo con extraños” me encantó, porque fui con una idea y me la cambiaron de una, como que me dieron a entender, “no seas tan básico” y eso me mató.

-Es que pasa eso. El título de la obra es muy pretencioso en cuanto a la sexualidad y no pasa. Pero eso que en vos fue positivo, a muchos les resultó negativo. Tal vez la gente pensaba que iba a verme desnuda o paseando todo el tiempo por el escenario insinuando y el resultado choca.

-Conozco a muchas Olivias y a miles de Ethan…

-Es que la obra es muy actual. Eso fue lo que le interesó a los chicos a la hora de elegirla y a mí al leerla. Sin duda, la clave fue mi conexión con el personaje. Me sentí muy reflejada en Olivia y su vida era un poco lo que había sentido yo mucho tiempo. La problemática de Olivia me hipnotizó desde el inicio. La naturaleza de esa mujer yo la entendía. Decir que no, me hubiese dolido.

-Muy atrevidos estos chicos de proponerte a vos un protagónico, siendo madre de un nene tan chiquito…

-Fue en octubre del año pasado que me llegó la propuesta, con Lorenzo de cinco meses (se ríe). Pero lo que cuenta Olivia es un poco lo que yo necesitaba transmitir. Tenía referencias de Gastón porque lo conocía de la tira “Graduados” y a Diego lo tenía como compañero de teatro. Si bien ellos fueron y son fundamentales, la obra es todo. De antemano parece inverosímil la historia, pero en ese contexto, en esa soledad y en su debilidad, te diría que es hasta lógico lo que hace Olivia.

-Vamos a lo feo… los ensayos.

-No falté nunca a un ensayo (contesta rápidamente con una sonrisa). Una vez que tomo decisiones, le doy para adelante y nada me para. Lo que sí me pasó fue que el día del ensayo general, me quedé sin voz. Y cuando fui a la guardia del Hospital Alemán, la médica me dijo que no me preocupara, que les pasaba a todos. Que la vez pasada había ido un reconocido cantante que tenía un show en Mar Del Plata y se había quedado sin voz también; y con la misma inyección que me dio a mí, le había vuelto enseguida. Y me dejó tranquila. No me sentí tan mal (risas).

-Y estrenaron…

-Mucha adrenalina, como pocas veces en mi vida. Filtré a todo el mundo durante mucho tiempo. Te diría que el primer mes no vino nadie de mi familia y después en cuotas. No quería a nadie al principio. Y recordé lo que siempre nos decía nuestro profesor, que es inevitable el miedo, pero que hay que saber qué hacer con eso. Si estás superado, si decís “este papel lo tengo atado”, es raro. Y ahí puse en práctica todo lo que había aprendido.

No falté nunca a un ensayo (contesta rápidamente con una sonrisa). Una vez que tomo decisiones, le doy para adelante y nada me para. Lo que sí me pasó fue que el día del ensayo general, me quedé sin voz.

-Una obra en plena Avenida Corrientes, una marca de zapatos y nada menos que cuatro hijos. Yo no puedo con una sola…

-Soy muy organizada (sonríe) y tengo un gran socio y amigo, que me cubre bastante. Yo soy la imagen de la marca e intervengo en los diseños de los zapatos pero hoy por hoy, mi foco está puesto en la obra. Y mis hijos son parte de mí día a día. Lo complicado fueron los ensayos, que fueron de lunes a viernes, tres o cuatro horas. Pero no creo que sea muy distinto a lo que hace cualquier madre que trabaja y tiene hijos. Recién vengo de bañar al gordo, hablo con vos y en un rato salgo a escena. Tranquila. Hoy los fui a buscar al colegio, merendamos. Y acá estoy (sonríe).

-Yo en Twitter digo cualquier barbaridad, desde “Cristiano es mejor que Messi”, hasta “que mala es la nueva película de Liam Neeson”…

-Twitter ya no es un espacio para expresarse (se apena). En definitiva lo que querés decir en Twitter, si estás sola, decíselo a tu perro. Yo aprendí. Me pintaba decir “tarde gris en Buenos Aires” y me ponía feliz porque sentía empatía con quien me contestaba. Pero después aparecían notas suponiendo cosas rarísimas. Y esa inocencia la metí en el tacho de basura, porque de una frase al aire, derivaba cualquier cosa. Y ahora termino escribiendo “Felices con las cincuenta funciones de Sexo con extraños”. El mismo medio te pone más fría y comercial. No podés ponerte vulnerable en Twitter porque perdés.

-Vas por más, es tu esencia, lo vemos, se nota… adelantame algo.

-Me encantaría hacer cine, pero no soy de buscar. Hice una pequeña participación en “Tokio”, junto a Brandoni y Graciela Borges, pero estoy tranquila. Sé que cuando pongo la energía en un lugar, luego se da. Amo el teatro, pero si tengo que elegir un medio para seguir expresándome, ese sería el cine. Autores como (Adrián) Caetano, (Pablo) Trapero y (Juan José) Campanella, me entusiasman mucho.

Agradecimientos: Morena López/Gastón Stati

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